Los hubo siempre y siempre los habrá. Desgraciadamente, la lista de malos gobernantes no termina. Dios les delegó su autoridad para gobernar y ellos la aceptaron; muchos, jurando hacerlo bien, invocando su nombre (juramentos, que, como siempre, Dios toma muy en serio). Estos malos gobernantes ignoran las exigencias de Dios,…