Tenía un poco de reservas a la hora de publicar algo referente a la política ya que regularmente me mantengo al margen de las contiendas y solo expreso mi opinión en alguna que otra ocasión. Esto lo hago con el propósito expreso de mantenerme alejado de cualquier etiqueta. La única etiqueta que deseo es que se me identifique como hombre cristiano y temeroso de Dios, las demás estan de sobra. Y no lo hago por falta de cualificaciones o “pedegree” como dirían algunos, creo que después de mi nombre podrán ir varias letras que impresionarían pero el deseo no es impresionar con títulos es que lleguemos a una reflexión a través de lo más importante, la Palabra de Dios. Le invito amigo, hermano a que no me crea por simplemente creer, le exhorto a que busque cada texto bíblico señalado y tome decisión por usted mismo.
Siempre sostendré que votar es el deber y la responsabilidad de cada cristiano y votar por los líderes que promueven los principios cristianos. Ciertamente Dios está en control, pero eso no significa que no hagamos nada para hacer Su voluntad. En 1 Timoteo 2:1-4, se nos ordena orar por nuestros líderes. En términos de liderazgo y política, hay evidencia en la Escritura de que algunas veces Dios ha estado disgustado con nuestras elecciones (Oseas 8:4). La evidencia del dominio del pecado en este mundo, está por todas partes. Mucho del sufrimiento en el mundo se debe al liderazgo sin Dios (Proverbios 28:12). La Escritura da instrucciones a los cristianos para que obedezcan a las autoridades legítimas, a menos que éstas contradigan los mandamientos del Señor (Hechos 5:27-29; Romanos 13:1-7). Como creyentes nacidos de nuevo, debemos esforzarnos por elegir líderes quienes serán a su vez guiados por nuestro Creador (1 Samuel 12:13-25). Los candidatos o propuestas que violan los mandamientos bíblicos para la vida, la familia, el matrimonio, o la fe, nunca deben ser apoyados (Proverbios 14:34). Los cristianos deben votar guiados por la oración y el estudio tanto de la Palabra de Dios como de las realidades de las opciones en la votación.
Los cristianos en muchos países de este mundo son oprimidos y perseguidos. Sufren bajo gobiernos ante los que ellos no tienen el poder para cambiar, gobiernos que odian su fe y silencian sus voces. Estos creyentes predican el Evangelio de Jesucristo a riesgo de su propia vida. Los cristianos norteamericanos y puertorriqueños han sido bendecidos con el derecho de hablar y elegir a sus líderes sin temer por ellos mismos y sus familias. En los Estados Unidos, durante la elección presidencial del 2000, aproximadamente 2 de cada 5 auto-profesantes cristianos dieron por sentado ese derecho y no votaron. Pero 1 entre 5 auto-profesantes cristianos que podrían hacerlo, ni siquiera están registrados para votar.
En nuestros días y época, hay muchos que quieren retirar el nombre y el mensaje de Cristo totalmente de la arena pública. Votar es una oportunidad para promover, proteger y preservar un buen gobierno. Dejar pasar esa oportunidad, significa permitirles a aquellos que denigran el nombre de Cristo, se salgan con la suya en nuestras vidas. Los líderes que elegimos – o que no hacemos nada para quitarlos – tienen gran influencia en nuestras libertades. Ellos pueden elegir proteger nuestros derechos de adorar y propagar el Evangelio, o pueden restringir nuestros derechos. Ellos pueden dirigir nuestra nación hacia la rectitud o hacia un desastre moral. Como cristianos, debemos levantarnos y seguir nuestro mandato de cumplir con nuestros deberes cívicos (Mateo 22:21).



